Qué mejor plan para una tarde fresquita de fines de verano que estudiar la Ley de inducción electromagnética de Faraday, en una cómoda reposera al sol en el patio de casa, escuchando a las chicas Boop-boop-a-doop.
En los pajares yo me acorazo contra el dolor, tengo en mis ojos la faca y oculto en mi corazón un reloj que mide el tiempo y que mide la ilusión, y si el alma me traiciona con un loco berretín me tiro a muerta y lo dejo que llegue solicito al fin.
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