En aquel momento, saltando de un cocotero, un hombre cayó junto a Karl. Llevaba un puñal en la mano y parecía dispuesto a hundírselo en el pecho del aventurero.
En los pajares yo me acorazo contra el dolor, tengo en mis ojos la faca y oculto en mi corazón un reloj que mide el tiempo y que mide la ilusión, y si el alma me traiciona con un loco berretín me tiro a muerta y lo dejo que llegue solicito al fin.
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